Cómo no debemos reaccionar ante los errores que cometemos

Muchos de nosotros hemos crecido pensando que los errores son malos y que los debemos evitar a toda costa. Tendemos a relacionar los errores con una inteligencia baja: mientras más errores cometas más tonto eres. Esta creencia la adquirimos desde temprana edad, cada vez que un niño hace algo mal es reprimido inmediatamente por sus padres. Luego continuamos con la escuela, donde esta creencia se refuerza aún más, por cada error que cometemos nuestra evaluación como estudiante decrece. Lo mismo ocurre en el área laboral, si uno comete errores en el trabajo no pasará mucho tiempo para que seamos despedidos.

Sin embargo, la buena noticia es que existe algo de magia escondida en cada error, esa magia se llama aprendizaje. Cometer errores es algo natural, es como el ser humano aprende, a base de prueba y error, nadie nace sabiendo todo. De niño uno aprende a andar en bicicleta cayéndose y levantándose las veces que sean necesarias hasta que finalmente aprendemos a andar en bicicleta. Lo mismo ocurre en la vida real, aprendemos cometiendo errores en todas las áreas de nuestra vida, pero es como reaccionamos ante estos errores lo que nos va a ayudar a aprender y a hacernos más sabios cada día.

 

No es fácil aprender de nuestros errores. Cómo reaccionamos ante ellos dice mucho de quiénes somos. A continuación te muestro las reacciones negativas más comunes ante los errores, cuál eres tú?

  • El que dice mentiras – “No sé qué fue lo que pasó”
  • El que culpa a todos – “Los clientes son muy estúpidos para adquirir mis productos”
  • El que se justifica – “De todos modos ni quería ser rico”
  • El que se rinde – “Te dije que nunca iba a funcionar, es muy complicado”
  • El que lo niega – “No hay nada malo. Cuál error? Las cosas van a funcionar”

Es difícil no reaccionar negativamente después de haber reconocido que hemos cometido un error. Anda, golpeate la cabeza contra la pared. Miente. Quéjate. Culpa a todos. Llora. Pero si realmente quieres salir adelante debes dejar salir al yo responsable y tomar control de tus pensamientos. Pregúntate “¿Qué lección invaluable puedo aprender de este error?”

Una buena práctica que les recomiendo es apuntar de cada uno de los errores que han cometido qué lección han aprendido. Sean sinceros.

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