El tiempo es dinero

Por Alfonso | Educación Financiera

Oct 10

El tiempo es dinero. Entender esta frase puede significar la diferencia entre alcanzar o no alcanzar tus objetivos financieros. Inclusive cantidades pequeñas de dinero ahorradas consistentemente a través del tiempo pueden terminar en fortunas considerables, lo cual es buena noticia si tienes más tiempo que dinero. Desafortunadamente la mayoría de la gente no tiene ninguno de los dos. ¿Qué puedes hacer si ya no eres joven o si no eres rico? Aprender, aprender y aprender.

El tiempo es dinero es uno de los conceptos fundamentales de la economía, conocido también como el valor presente del dinero. La idea es simple: es mejor recibir $100 hoy que mañana, si lo recibes hoy puedes empezar a ganar intereses inmediatamente. Sin embargo existe un pequeño problema: el tiempo puede erosionar el valor del dinero. Este proceso se llama inflación. Los $100 que gastes hoy podrán comprar más productos y servicios que los que comprarían mañana. La inflación está ligada a la oferta y demanda: cuántos productos y servicios están disponibles en un periodo determinado y cuántos consumidores están dispuestos a pagar por ellos.

Estos son unos de los principios básicos de la economía, la ciencia de observar cómo la gente se comporta respecto al dinero, bienes y servicios. ¿Por qué te debes preocupar por la economía? Porque tu eres una de esas personas. Lo que hagas o no hagas con tu dinero importa, y no sólo a tí. Algunas personas tienen hábitos de ahorro y gastos similares a los tuyos. Algunas veces el comportamiento colectivo estimula la economía, en cuyo caso podrías beneficiarte. En otras ocasiones el comportamiento colectivo puede causar que la economía se estanque, en cuyo caso podrías sufrir, o a lo mejor no.

¿Cómo te afecta la economía?

Una vez que entiendas cómo funciona la economía a grandes escalas, podrás observar cómo afecta tu vida diaria. Mientras más entiendas de este tema y cómo trabaja el dinero, mejor administrarás tu dinero. Una vez que tengas educación financiera, entenderás que la economía avanza en ciclos y que a través del tiempo una economía estancada volverá a repuntar. Dicho conocimiento fortalecerá tu resolución de apegarte a cualquier plan que hayas hecho. Más importante aún, te permitirá visualizar oportunidades y sacar provecho de ellas, aún en el peor de los tiempos. Se trata de no sufrir durante las altas y bajas de la economía y de aprovechar las oportunidades y crear riqueza aún en tiempos de una mala economía, cuando los demás están suplicando por empleos.

¿Cómo surgió el dinero?

La economía tomó forma cuando la gente empezó a intercambiar cosas que tenían por cosas que necesitaban. Imagínate a un grupo de nuestros ancestros que tenían tenían pieles de animales pero que no tenían suficientes nueces para pasar el invierno. Las podrían intercambiar con otro grupo que tuviera muchas nueces y pocas pieles. Mientras este proceso, llamado trueque, funcionó suficientemente bien, tenía sus limitaciones. ¿Qué tal si un grupo no pudiera conseguir pieles cuando los vientos fríos del invierno empezaran a soplar? ¿Y cuántas nueces equivaldrían a una piel? Tiempo y valor, estos fueron dos problemas críticos, y para solucionarlos el dinero fue inventado.

Dinero, o moneda, es cualquier cosa utilizada como medio de intercambio. En lugar de pagar pieles con nueces, la gente empezó a pagar con dinero. Y cuando vendieron sus nueces, les pagaron con dinero. El dinero significó que el comprar y el vender no tenían que ocurrir al mismo tiempo. Con dinero, la gente pudo comprar y vender cuando quisiera o lo necesitara, no sólo cuando la oportunidad se presentara. Tan pronto como el dinero hizo su debut, también lo hizo el concepto de valor. Todas las cosas vendidas o compradas tenían un valor o un precio.

De dinero con valor a dinero sin valor

Muchos años atrás, los metales preciosos como la plata y el oro circulaban como dinero. Después aparecieron las primeras monedas de oro y de plata, y con ellas el proceso de devaluación. En tiempos de los romanos, la gente tomó la costumbre de cortar un pedacito de la moneda antes de dársela al vendedor. Con el tiempo, las monedas no sólo perdían peso, sino también valor, se devaluaron. Para combatir esta práctica, las autoridades romanas ordenaron que las monedas se acuñaran con pequeños bordes ranurados (como en la actualidad). Así las monedas a las que les faltara un pedazo podrían ser identificadas rápidamente. Esta fue una idea brillante para evitar que las monedas perdieran peso, pero no pudieron solucionar el problema real de la devaluación, que nunca a parado de plagar a las economías.

El dinero no sólo circuló dentro de los países, sino también entre ellos. Hasta hace relativamente poco, el valor relativo de varias monedas era medido en base a plata y oro. El dinero hecho de metales preciosos era una moneda de intercambio. Después surgieron los billetes, los cuales seguían siendo moneda de intercambio porque podías cambiarlos por oro y plata. Sin embargo los bancos no siempre podían cubrir la demanda para cambiar los billetes por oro o plata, a veces los billetes eran cambiados solamente por una fracción de su valor en oro o plata. Entonces en la década de los 70’s, las monedas dejaron de respaldarse con plata y oro, ya no se podían intercambiar por algo tangible. El dinero dejó de tener valor intrínseco y pasó a ser respaldado por nada más que la estabilidad del país que emite la moneda y la confianza de la ciudadanía de ese gobierno.

El dinero dejó de ser un instrumento con valor y pasó a ser un instrumento de deuda. Cada moneda, en lugar de ser respaldada por oro y plata como alguna vez lo fue, pasó a ser una deuda a ser pagada con los impuestos de los ciudadanos de ese país. Mientras el público tenga confianza en que los ciudadanos que pagan impuestos puedan trabajar y pagar esa deuda, todo está bien. Pero si esa confianza de repente desaparece, entonces la economía colapsará.

El dinero sin valor es tan bueno como la confianza que tenga la gente en su gobierno. Hoy, mucho de la economía global está basada en deuda respaldada por confianza. Mientras todos se mantengan agarrados de las manos y no se suelten, todo estará bien.

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