Si no persigues tus sueños, te odiarás a ti mismo

carrera de ratas

El inicio

Desde pequeños nuestros padres empiezan a formar nuestro destino. Y nos formarán uno de acuerdo a lo que ellos piensan que es lo mejor para nosotros. Seguro esas son sus intenciones. Pero ese plan es realmente lo mejor para nosotros? Será el sueño de nuestra vida? Y cómo saberlo, si de pequeños no sabemos ni lo que queremos.

¿Quién decide lo que tenemos que hacer?

Es así que desde pequeño las “reglas” – creadas por alguien y que todo mundo seguimos porque no sabemos qué otra cosa hacer – dicen que tienes que ir a la escuela y sacar buenas calificaciones para que de grande puedas obtener un buen trabajo y te puedas casar y tener hijos.

¡Lo lograste!

Finalmente lo lograste, sin cuestionarlo pasaste 20 años estudiando y acumulando información que ya ni recuerdas. Dentro del cada vez más competitivo mundo laboral lograste conseguir un empleo. Empiezas a tener un ingreso, y pues como todo mundo lo hace y porque nadie te dio opciones de qué puedes hacer con él, empiezas a gastarlo. Te compras tu primer automóvil, el mejor celular disponible en el mercado, una tableta para ver el contenido más grande, una pantalla de 70 pulgadas para disfrutar mejor tus programas favoritos, renuevas tu guarda ropa, una bolsa de marca como la que tiene tu mejor amiga, o esos zapatos con suela roja que le viste a una artista en la entrega de los premios Oscar, te vas de viaje a los lugares exóticos que siempre habías querido ir… Y la lista se hace interminable.

La decisión de tu vida

Conoces a tu media naranja y tomas la decisión de tu vida, te nos casas! Ahora necesitas un lugar dónde vivir y probablemente empieces rentando tu nido amor. Tus gastos mensuales se incrementan, ahora tienes que subsanar todos los gastos que conlleva mantener un hogar. Buscas cómo incrementar tus ingresos porque tu carga financiera es cada vez mayor.

La gran noticia

La gran noticia llega, van a ser papás! Todo es felicidad y alegría! El día se acerca, no importa si es niño o niña, con que esté sano es suficiente. Buscas cómo cubrir todos las gastos del parto, doctores, hospital, medicinas, etc.

La carrera de ratas

Te ascienden en el trabajo, tus ingresos aumentan como también tus responsabilidades, pero no importa, has trabajado duro y te lo mereces. Aprovechas y decides hacer la inversión de tu vida, comprar tu propia casa, el patrimonio de tu familia. Adquieres una gran deuda y te comprometes a pagarla durante 20 largos años.

Otra gran bendición, el hermanito viene en camino. Tus gastos se siguen incrementando porque aparte del nuevo integrante ahora el primogénito ya tiene que ir a la escuela, y no cualquier escuela, tiene que ser la mejor, es tu hijo.

Tu trabajo es cada vez más demandante y cada vez pasas menos tiempo con tu familia. Ya no te alcanza lo que ganas y ya no estás a gusto. Tienes que incrementar tus ingresos y te gustaría cambiar de trabajo o poner un negocio, pero es muy riesgoso, 9 de cada 10 negocios fracasan, además no tengo dinero para invertir. Tengo una familia que mantener, no puedo arriesgarme a quedarme sin un ingreso “seguro”.

Malas noticias, la economía del país entra en recesión y pierdes tu trabajo. No habías considerado esta situación y no estabas preparado para esto, ni emocional ni financieramente. Pasas épocas muy malas, pero resistes y sobrevives.

¿El retiro?

Los hijos han crecido y han seguido tu ejemplo, que orgullo! Son ya unos hombres hechos y derechos y han tomado su camino por la vida. Sientes una gran satisfacción así como un gran alivio. Ahora podrás disfrutar más la vida porque tus gastos y responsabilidades van a disminuir, es tiempo de empezar a pensar en el retiro. Pero te das cuenta que tus gastos no disminuyen. La vida te empieza a pasar factura y tu salud empieza a disminuir, así como la de tu pareja. Que caro cuesta enfermarse y tratar de mantenerse saludable. Si me retiro, mi pensión no va a ser suficiente para subsistir, tengo que seguir trabajando, aunque cada vez con menos ganas y posibilidades físicas.

Demasiado tarde

Recostado en tu cama, convaleciente, empiezas a meditar lo que ha sido tu vida y te preguntas:

¿Y dónde quedó mi sueño? Yo quería ser astronauta!

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About The Author

Alfonso Meneses

No soy rico y no me he retirado aún, pero de una cosa estoy seguro, no quiero terminar mis últimos años con la necesidad de seguir trabajando o dependiendo de una pensión para sobrevivir. Para poder lograrlo primero tengo que cambiar mi forma de pensar y en consecuencia de actuar, de eso se trata este blog y es lo que me gustaría compartir con uds. para que juntos emprendamos este viaje.

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